El Museo Unicaja de Artes y Costumbres Populares fue inaugurado en 1976 en el Mesón de la Victoria, antigua posada del siglo XVII, con el fin de conservar, difundir e investigar el patrimonio etnológico de Málaga y su provincia. Sus fondos tratan de representar la vida rural y urbana malagueña con el fin de mostrar la vida cotidiana a través de los niveles más característicos, sus costumbres y sus actividades.
Los fondos se organizan en torno a las diecinueve salas que integran el edificio, distribuidas en dos plantas. La planta inferior acoge los ambientes rurales, mientras los espacios urbanos se sitúan en la planta superior. Sus dependencias se distribuyen en torno a un patio central que cuenta con doble galería porticada sobre columnas. Destacable es el esbelto alzado con arcos de medio punto de la galería baja o la gran iluminación y el encalado de los muros del espacio central.
El Museo Unicaja de Artes Populares de Málaga se convierte así en una de las mejores plataformas para profundizar en el conocimiento de las circunstancias locales e históricas del lugar. Para ello incluye áreas de conocimiento que abarcan actividades tan diversas como la albardonería, la herrería o la viticultura, reproduciendo entornos tan característicos como la tahona, la almazara o el gabinete de las casas burguesas, donde se conservan enseres tan tradicionales como los humeros de la cocina, los barros malagueños o un sardinal.
Ubicado en una antigua posada del siglo XVII, donde se pueden apreciar valiosos espacios arquitectónicos, el Museo Unicaja de Artes y Costumbres Populares ofrece una oportunidad única de cara a conocer y disfrutar, en un ambiente idóneo, la etnografía de Málaga y su provincia a través de miles de objetos y enseres tradicionales, entre los que destacan los producidos por artes como la cerámica, la forja, el bordado, la ebanistería, la albardonería o la escultura, destacando su valiosísima y reconocida colección de barros malagueños del siglo XIX.